Lilia Rubio: “Los intérpretes presenciamos la historia”

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Lilia Rubio Intérprete 1

 

 

 

 

 

 

 

Escrito por Ana Cecilia Alduenda Peña

El 15 de agosto de 2013 entrevisté a Lilia Rubio, intérprete y traductora egresada del ISIT, miembro del Colegio Mexicano de Intérpretes de Conferencias casi desde su fundación, quien nació en Jalisco y es “producto de la emigración mexicana a los EE UU”, ya que cuando tenía dos años su familia se mudó a Utah para abrir un restaurante.

A los 19 años,  Lilia — dada su inconformidad con la Guerra de Vietnam por sus ideas pacifistas — decidió volver a México donde estudió en la Escuela de Arte Dramático de Bellas Artes e hizo teatro político durante 8 años, “sin ganar un centavo, pues vivíamos de la economía colectiva”. Relata que, un buen día, un amigo belga le contó que iba a reunirse con una colega de la Escuela de Intérpretes de Bélgica que daba clases en el ISIT: “Yo hasta ese momento no sabía que la interpretación se estudiaba. De hecho, yo había sido una suerte de intérprete de papá y mamá desde niña, así como también de la iglesia mormona que organizaba conferencias internacionales en Salt Lake City”.

En aquel entonces, Lilia presentó sus exámenes de admisión y a la semana siguiente ya estaba en clases. En 1979, cuando estaba a punto de terminar su carrera, un organismo consultivo de Naciones Unidas —el Consejo Mundial de la Paz— la invitó a trabajar en Finlandia, donde vivió cerca de cuatro años y medio.

Afirma que, sin duda, su estancia en Europa fue su etapa más formativa: “Esto constituyó una experiencia maravillosa, porque me permitió conocer unos 15 o 20 países. El mundo estaba en plena Guerra Fría (…) estuve en Líbano donde se podía ver todavía el humo de los bombardeos, trabajé en negociaciones entre palestinos e israelíes, estuve en la mesa de discusión entre las dos Coreas, así como una larga estancia en Hanoi”.

A su regreso a México, Lilia desconocía el mercado mexicano. Puesto que la crisis económica de los ochenta también afectó la interpretación, decidió integrarse al equipo de redactores de la Enciclopedia Británica.

Dos meses después, su Jefe de Redacción, Sergio Sarmiento, la recomendó para trabajar en el Wall Street Journal como periodista e intérprete, lo cual le permitió recorrer el país durante unos 8 años.

Alrededor de 1990, Lilia entró de lleno al mundo de la interpretación freelance, gracias a lo cual ha colaborado en múltiples proyectos: desde la cadena de noticias Eco para la Guerra del Golfo Pérsico, hasta intérprete de presidentes y empresarios como Roberto González Barrera, fundador de Gruma y Banorte: “Me apasionan la política y la economía, porque me parece que nuestras vidas están determinadas por esos dos temas”.

Lilia Rubio Interpretando

Sostiene que con su trabajo como intérprete presencia la historia, a veces en primera fila, incluso “sin siquiera haber tenido que comprar boleto, aunque en realidad, sí lo hemos comprado, por medio de nuestra seriedad, disciplina y entrega en lo que hacemos, que siempre considero como un gran privilegio, especialmente cuando eres testigo de los destinos de pueblos enteros que se están discutiendo para llegar a acuerdos o desacuerdos. Para mí, ser una pequeña parte de eso, es profundamente conmovedor”.

Asimismo, Lilia señala que si bien el conocimiento de las culturas y los idiomas de trabajo es lo primordial, el intérprete también debe tener una ética a prueba de fuego hacia los clientes, las agencias contratantes y los colegas. En relación con la preparación, comenta que actualmente con la existencia de Internet, no hay excusa alguna para que el profesional  haga su tarea a fin de no llegar a los eventos e improvisar. También celebra la existencia de la competencia, porque está consciente de que ésa es la única manera de superarse en este ambiente de tantos retos, donde siempre se aprende algo nuevo y lo único permanente es el cambio.

Por otra parte, para la entrevistada también son fundamentales cualidades como la lealtad, flexibilidad, sensatez, adaptabilidad, paciencia y versatilidad, pues a fin de cuentas, todo eso combinado con una gran sonrisa, buena condición física y cuidado de las cuerdas vocales, bien podría ser el cocktail perfecto para un placentero brindis lingüístico. ¡Salud!

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2017-06-16T21:07:13+00:00 January 21st, 2014|Posts|0 Comments

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